miércoles, 28 de junio de 2017

FAUNA DE LOS PUEBLOS I



Muchas personas piensan que para observar aves o cualquier otro animal es necesario salir a pleno campo y alejarse de los núcleos urbanos. Pues están muy equivocadas, a partir de hoy y en varias entradas vamos a enseñar y describir algunas de las aves que habitan con nosotros en nuestra localidad y que por unas causas u otras la mayoría de las personas no saben que están ahí.

Esta primera entrada se la quiero dedicar a un ave que la primera vez que la vi me llamo tanto la atención que nunca se me ha olvidado, no es otro que el roquero solitario.
Roquero solitario en las inmediaciones de Nazaret(Daroca)

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hembra(imagen de seo)
Es un ave que no se deja observar mucho tiempo,es un  ave del tamaño de un mirlo y color azulado en el cuerpo y gris pizarra en las alas y en la cola ( macho) , la hembra es pardo azulada y muy rayada por debajo. Nidifican en cualquier grieta o agujero rocoso , poniendo 4 ó 5 huevos a mediados del mes de abril, la incubación dura unos 15 días y cuando nacen, en menos de un mes están ya volando por si solos. Aquí en nuestra localidad ( Daroca ) se pueden observar en varios sitios pero donde más los he visto yo es en la zona de Nazaret, bajo el castillo mayor, siendo esas paredes rocosas ideales para ellos.
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macho ( imagen de seo)

Su alimentación es a base de gusanos, lagartijas, caracoles, pequeños vertebrados y algunas bayas, sin olvidarnos de los insectos. Suele cazar a sus presas al acecho, sobre todo cuando son lagartijas que espera que asomen por cualquier grieta que da el sol para darles caza.

Es un ave que esta catalogada de interés especial en el catalogo nacional de aves amenazadas.


Para su observación diremos que le gusta estar erguido en puntos dominantes del roquedo donde habita.

martes, 6 de junio de 2017

¿Ves algo raro en esta foto?...



¿Ves algo raro en esta foto?


¿Y ahora visto más de cerca?


Sí, es una cabra montés trapecista, y es que asi es como ayer por la tarde se buscaba la comida esta cabra en las inmediaciones de Daroca, subiendo a los almendros para poder llevarse a la boca los brotes más tiernos del árbol.


Al principio subiendo al tronco grueso y estable, pero poco a poco fue mirando y descubriendo que las puntas más alejadas del tronco son las más tiernas y nutritivas del árbol, asi que manos a la obra, a hacer equilibrios y a conseguir comida.





martes, 16 de mayo de 2017

La Sabina de Blancas.


Solitaria y aislada la sabina de blancas se conserva como muestra de lo que en su día fue un bosque de sabinas que todavía da nombre al paraje “el sabinar”.

Sabina de Blancas (Teruel). Arbol singular de Aragon.

Proclamada como el árbol más longevo del valle del Jiloca esta anciana Sabina Albar (Juníperos thurifera) es sin duda una superviviente. Como todas las de su especie vive entre los 700 y 1.800 metros, soportando grandes heladas y grandes sequias, fuertes nevadas y tremendas tormentas veraniegas, aguantando la nieve sobre sus ramas y resistiendo al peso de los rayos del sol que seca las cebadas.

Sabina de Blancas (Teruel). Arbol singular de Aragon.

Cebadas y trigos que la sabina de Blancas recordara como bosque que un día convertimos en cultivos, eriales para las ovejas que poco a poco van desapareciendo de los montes.

Solitaria y aislada sigue pasando el tiempo para este majestuoso árbol de tan lento crecimiento.

Solitaria y aislada sirve de posadero al cuervo y de sombra al ardacho. 

Solitaria y aislada seguirá sobreviviendo la sabina de Blancas, y es que en su soledad y su aislamiento se encuentra su belleza y su singularidad.

Sabina de Blancas (Teruel). Arbol singular de Aragon.

jueves, 4 de mayo de 2017

De Bujaruelo al ibón congelado de Bernatuara.




Hoy os dejo la crónica y el recorrido de una ruta algo más lejos de casa, en este caso una ruta pirenaica con el Ibón de Bernatuara como destino final, que hicimos el pasado 23 de abril.

La mañana era buena, soleada y despejada, vamos en coche hasta el parkin del refugio de San Nicolas de Bujaruelo (1338 m), para llegar allí hemos ido dirección Torla, tomando la A-135 hacia el norte, en dirección al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y recorriendo dos kilómetros hasta llegar al Puente de los Navarros, desde donde parte la pista de 6 km que lleva hasta el refugio. 

Con la mochila a la espalda cruzamos el puente medieval y comenzamos a ascender desde el minuto uno, al principio seguimos el sendero que nos indica el puerto de Bujaruelo, tras unos 40 minutos de subida dejamos ese sendero para tomar un desvió a la izquierda, lo veremos indicado en una piedra y siempre tendremos una pilona de la luz de referencia, a estas alturas ya estamos a más de 1.500 m.

 

















Seguimos el curso del barranco de Lapazosa hasta encontrar un puente metálico por donde los cruzamos para atravesar un pequeño hayedo que nos dejara al lado del refugio de la Plana de Sandaruelo (1.680 m).


A partir de aquí la pendiente se acentúa y ya se empieza a adivinar la ubicación del Ibón, nos encontramos ante los picos Bernatuara y Crapera.


La subida se va notando pero merece la pena parar y darse la vuelta, las vistas son buenísimas y la falta de gente en la ruta se agradece, solamente nos encontramos a una pareja en todo el recorrido.
Poco a poco vamos ganando altura y acercándonos a nuestro objetivo, hay momentos en los que la senda se ramifica en multitud de caminos, pero al final todos se vuelven a unir, no hay problema.

 
Cruzamos una y otra vez los arroyos que descienden rápidos y fríos fruto del deshielo, de la llegada de la primavera, de la bienvenida del buen tiempo y el sol, bienvenida que le dan las marmotas con una gran actividad por las praderas que ya muestran sus primeros colores florales.


Nosotros seguimos ruta, antes de llegar al ibón y una vez ganado ya el desnivel, la senda gira hacia la derecha a curva de nivel, en este caso haciéndonos atravesar los últimos resquicios del invierno que se almacenan en forma de nevero sobre el canchal de piedras que recorreremos hasta que finalmente asomándonos desde lo alto, y tras dos horas de ascenso, aparezca el impresionante y solitario Ibón de Bernatuara (2.335 m). 


En este caso todavía congelado, lo que nos ofrece una estampa impresionante y muy bonita de la cuenca del ibón y tras él, el valle de Otal por donde podríamos llegar hasta los baños de Panticosa siguiendo el GR 11.


Pero eso no es para nosotros, o al menos para esta vez, asi que reponemos fuerzas con un buen almuerzo y vuelta por donde hemos venido, otras dos horas de bajada, en estos desniveles ya se sabe, la bajada cuesta tanto como la subida.


Asi que tras cuatro horas de ruta volvemos a cruzar el puente medieval para llegar al coche, donde con una buena jarra de cerveza helada damos por terminada esta ruta con un total de 10 km recorridos y mil metros de desnivel, un lujo de ruta, de paisaje y de compañía