miércoles, 19 de marzo de 2014

19 de Marzo; el uso del fuego: ¿necesidad o tradición?


OJOS DE LA RIFA (CAMINRREAL)


Año tras año, cuando llegan la segunda quincena de febrero y la primera de marzo, nuestros campos, nuestras vegas, nuestras choperas, empiezan a humear. Como si de setas se tratase, con las horas centrales del día, donde el sol se apodera de las aguadas y las escarchas mañaneras, empiezan a aparecer chimeneas de todas partes: un cañar, una acequia, un cajero, un ribazo, unos restos de la corta de chopos, unos sarmientos de podar las viñas… Un sinfín de “quemas controladas”, que se suponen con sus permisos correspondientes y sus medidas de seguridad ante posibles imprevistos siempre listas, que año tras año hacen que en Aragón se nos disparen las cifras de pequeños incendios forestales, conatos que muy probablemente se pudieran evitar.
Está claro que la mayoría de la gente pide estos permisos pertinentes para llevar a cabo las quemas, pero ¿cómo se piden estos permisos? ¿Realmente hay una buena gestión de las quemas? ¿Alguien se asegura de que la zona de la quema esté libre de peligro? ¿Y de que se tenga preparado un mínimo de equipo para poder controlar el fuego en un momento dado?
Conseguir el permiso es relativamente fácil: acercándote a tu oficina correspondiente donde se ubique el cuerpo de Agentes de Protección de la Naturaleza, y señalando polígono y parcela, podemos obtener nuestro permiso para realizar la quema legalmente, pero¿ya está? ¿O hay un Agente de Protección de la Naturaleza que se encargue de revisar dicha parcela y de valorar si el objetivo de la quema es lógico o no? ¿Y de asegurarse de que la quema se realiza con un mínimo de seguridad tanto para el ejecutor de la misma, como para el medio natural colindante? ¿Quizás no haya suficiente personal para realizar todas estas tareas de la forma más eficiente posible?, o ¿quizás se concedan más permisos de quemas de los necesarios?
No sé, ¿realmente hace falta quemar tanto? ¿Es necesario quemar todas las acequias que sirven de lugar de cría y refugio a un sinfín de aves?, ¿o que albergan la gran mayoría de la población de micromamíferos de nuestros ecosistemas?, ¿o es necesario quemar los cajeros hasta llegar a calcinar los chopos cabeceros que no hace tantos años nos dieron sus vigas para construir la gran mayoría de las casas de nuestros pueblos?, ¿o es necesario socarrar año tras año hasta acabar con ellos los frutales que nuestros abuelos plantaron en las lindes de los campos para autoconsumo? ¿REALMENTE UTILIZAMOS EL FUEGO POR NECESIDAD O POR COSTUMBRE? Cuestiones quizás difíciles de resolver y con cierta polémica, lo que sí que está claro es que año tras año se producen cientos de quemas en nuestros campos, con decenas de quemas que se descontrolan, con decenas de actuaciones de los medios contra incendios a causa de estas quemas, que quizás no sean tan controladas como nos llegamos a creer. 

RIO JILOCA (SAN MARTIN DEL RIO)

Hoy hace tres años de que una de tantas quemas de rastrojos se descontroló en el municipio turolense de Villel. El resultado, decenas de hectáreas calcinadas, destruidas, desiertas de vida. 
Vidas son lo que se pierden en cada quema, en cada conato, en cada incendio. Más aun en el de ese día, vidas humanas fueron truncadas de golpe cuando el helicóptero de la Brigada Helitransportada de Alcorisa sufría un accidente nefasto cuando ya divisaba el humo del incendio, cuando ya estás tan cerca que el olor a humo, el olor a incendio, las pulsaciones y la adrenalina se mezclan dentro del helicóptero, helicóptero que terminó con las vidas de un Agente de Protección de la Naturaleza, el piloto del mismo, y cuatro de los cinco brigadistas que viajaban a bordo, salvándose con heridas graves uno de ellos Ángel Aznar, a quien desde aquí quiero dar ánimos y fuerza. Igual que como cada año rendir homenaje a los fallecidos, y dar fuerza a los familiares de todos ellos para pasar esta fecha tan dura.
Al amigo Ramón “Montxo” le volveremos a rendir homenaje como el año pasado, haciendo una de sus grandes pasiones, anillar aves, y como no puede ser de otro modo en sus nogueras, en su casa, con su gente, como a él le hubiera gustado.
Y a todos los demás, proponiendo una pregunta, una reflexión, un momento para pensar:
¿Realmente utilizamos el fuego por necesidad?, con todos los peligros que este conlleva y que cada año se cobra vidas de los que nos dedicamos a este trabajo vocacional que es la lacha contra incendios.


OJOS DE LA RIFA (CAMINRREAL)

4 comentarios:

  1. Excelente entrada Agus, si lo tradicional cuenta con una edad de un cuarentón, el uso masivo del fuego en los lindes y las acequias es TRADICCIÓN, en cuanto al servicio que nos presta el fuego bien usado para el caso que nos ocupa es claramente perjudicial, hay incontables ejemplos de acequias que rara vez ven pasar el fuego, con sus taludes mejor conservados, con mas verticalidad, algunos esplendorosos arboles sujetos a ellos y un fondo de acequia mucho mas limpio, la luz del incide muchas menos horas y la vegetación es mas escasa y con menos vigor. Conservar en buen estado los taludes y los arboles favorece la circulación del agua.

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    1. Muchas gracias por el comentario Antonio

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  2. Tras ver muchas, demasiadas quemas,e intentar que me explicasen lo inexplicable yo también tengo el convencimiento que se hacen en su mayoría por tradición. Afortunadamente las quemas de barrancos son en nuestro entorno cada vez más escasas y las quemas para regeneración de pastos (antigua costumbre pastoril) ha caído casi en desuso junto al mismo colectivo.
    Como Agente para la Protección de la Naturaleza únicamente aclarar la pequeña diferencia que existe entre quemas sin continuidad (Anexo I, sólo notificación) y quemas con continuidad (Anexo II condicionada a Autorización). Las quemas sin continuidad son las típicas de quemas de restos (sarmientos y otros restos agrícolas). Las quemas con continuidad incluyen acequias, rastrojos, ribazos o incluso pastizal. En estos casos la Autorización la expide el Coordinador Medioambiental correspondiente previa conformidad y/o informe del APN de la zona.
    La limitación está muchas veces, la mayoría, en la posibilidad de comprobar si las quemas se ajustan a lo autorizado. En comarcas como Valdejalón se expiden casi mil autorizaciones por campaña y el control se efectúa con cuatro APN conciliando este control con otras muchas tareas (caza, tratamientos selvícolas, censos, etc...) Además todo es susceptible de emperar; sin gasoil, sin coches, sin..

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  3. Muchas gracias Tomas por el comentario, la aclaración y la información de primera mano de un APN.
    Un saludo.

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